Un espacio para reflexionar sobre los Servicios de Salud y sobre el Sistema Nacional Integrado de Salud
jueves, 26 de marzo de 2015
jueves, 12 de marzo de 2015
La Calidad en los Servicios de Salud
En mi columna quincenal de La Democracia, http://lademocracia.info/?p=1357, encaré el tema de La Calidad en los Servicios de Salud, porque desde hace ya bastante tiempo tengo la sensación de que persistentemente se escapa uno de los conceptos que deben ser tenidos en cuenta a la hora de hablar del tema.
Me refiero a la Calidad del Proceso Servuctivo y en particular a la carencia de una filosofía de la Calidad en la cultura sectorial.
Su integración implica una esfuerzo muy importante con los RRHH del sector, para incorporar en todos los niveles dicha filosofía.
Incorporo el contenido de la columna.
"La
Calidad en los Servicios de Salud
El Sr. Ministro de Salud Pública, el Sr. Presidente del SMU y la última
Convención Médica Nacional, pusieron el tema de la “Calidad de la Asistencia”
sobre la mesa.
Leyendo declaraciones y propuestas, me surge la idea de que el término
“calidad” es muy abarcativo y que habitualmente quedan afuera algunos conceptos
que son esenciales a la hora de pretender una mejora real en la Calidad
Asistencial.
En el Proceso Servuctivo (Producción de los Servicios) el
sector de la salud, en su conjunto, padece a mí entender, de una notoria falta
de calidad en los servicios que presta.
Para entenderlo deberíamos diferenciar, a mi criterio, cuatro
tipos de calidad. A saber:
- Calidad tecnológica
- Calidad técnica
- Calidad en la Gestión de los procesos asistenciales
- Calidad de los Servicios
- Calidad
tecnológica. Quizás sea la que ha logrado mejor nivel, ya que
depende exclusivamente de la capacidad de inversión de las instituciones
y/o servicios públicos y privados. En esta área se debe analizar las
lecciones aprendidas por el MSP, en cuanto a su rol regulador del mercado
de tecnologías, para impedir que la sobreoferta impulse al aumento del
consumo y por ende al aumento de costos asistenciales y para impedir
algunos monopolios que no parecen ser convenientes. Es imprescindible
incorporar la idea de la complementación, entre los diferentes servicios
públicos y privados, para en su conjunto acceder a la más moderna
tecnología..
- Calidad técnica. Se trata de
la formación, capacitación y entrenamiento de los profesionales y los
colaboradores, responsables de la aplicación de la tecnología, así como de
la asistencia directa de los pacientes.
Con respecto a este
tema se debe realizar un diagnóstico de
la oferta actual de RRHH para cada una de las categorías de cargos
requeridos para el funcionamiento de los servicios asistenciales y definir la demanda actual y prevista para
los próximos 10 años de cada una de esas categorías, a partir de la cual
establecer un régimen de registro y
habilitación que no exceda esa demanda. Con este procedimiento se puede
crear un límite indirecto a los gastos innecesarios generados en la formación
de profesionales subempleados y tratar de mejorar la relación necesaria entre
las diferentes categorías.
Esto debería hacerse
en el marco de un sistema de
administración de RRHH específico para el sector y cuyo modelo debería implantarse de manera obligatoria
en todas las organizaciones integrantes del Sistema Nacional de Salud.
En el marco del
mismo sistema de administración de RRHH se deberían implementar programas de capacitación y desarrollo de
esos RRHH, entre cuyos objetivos debería estar la actualización permanente de los mismos, condición indispensable
para la revalidación de la
autorización para ejercer. Se deberá diseñar un plan de actualización
permanente para cada una de las especialidades, cuyos módulos provean de
créditos para el logro de la revalidación correspondiente.
En este sentido y
para no crear una conmoción muy marcada en el sistema, podría aplicarse el
sistema de revalidación periódica de las autorizaciones para el ejercicio de la
profesión, en aquellos profesionales que tengan menos de 15 años de graduados.
- Calidad en la Gestión de los procesos asistenciales. Hay algunas instituciones que han logrado certificaciones de UNIT o del LATU, al adecuar algunos de los procesos intervinientes en la producción de sus servicios, a las normas ISO. Ésto les permite mejorar la gestión en aquellas áreas comprendidas por la certificación pero no necesariamente tienen impacto sobre la calidad total del servicio que prestan.
- Calidad de los
Servicios. Aquí creo que hay un tremendo déficit sostenido
esencialmente por la cultura del sector.
Como dice Maritza
Vieytes: “Cultura Organizacional (CO) son los valores y creencias imperantes en
una organización, un sistema de significados comunes que reconocen los miembros
de la misma, que genera reglas de conducta que influyen en la conducta de los
individuos y que puede ser rápidamente identificada en la empresa. Cuando
comenzamos a indagar dónde comienza la CO nos encontramos con que la misma se
sustenta en los resultados que se han obtenido en las acciones del pasado y que
su fuente está en el o los fundadores y en la razón de ser que produjo el
nacimiento de esa organización. La CO se trasmite a través de imagen,
historias, símbolos, rituales, mensajes, y procesos de socialización entre
otros”.
Si nos ponemos a
analizar algunas de las características de dicha cultura, podemos comprobar que
las organizaciones de salud están muy lejos de estar focalizadas a la satisfacción
de los clientes y por el contrario lo están hacia la subsistencia institucional
y el mantenimiento de los puestos de trabajo y sus privilegios.
Para muestra de
ello, basta con analizar el comportamiento del personal en cualquiera de las
áreas institucionales, en su relacionamiento con sus clientes, los usuarios.
Quienes han tenido
que estar internados podrán confirmar el exceso de gritos y otros ruidos que se
vinculan con un piso de internación.
Absolutamente fuera
de moda ha quedado la tradicional foto de la nurse pidiendo silencio.
Podríamos
explayarnos en numerosos ejemplos de esta naturaleza, que si el lector pone
atención puede comprobar su existencia.
Para resolverlo, se
deberían diseñar programas de
intervención organizacionales que faciliten la implantación de la filosofía de la calidad total como parte de la
cultura sectorial y que sumados a la implantación de las normas ISO logren una
verdadera transformación del sistema.
Por eso ignorar la
importancia de la cultura sectorial parece un error que, por repetido, no deja
de estar siempre presente".
jueves, 5 de marzo de 2015
La calidad de la asistencia.
Que la Convención Médica, el SMU y el MSP estén hablando de la calidad de la asistencia es todo un logro y un paso importantísimo para mejorar efectivamente la calidad de la asistencia.
Es de esperar que, sin perjuicio de trabajar en los aspectos señalados, no olvidemos la importancia de incorporar la filosofía de la calidad como cambio cultural trascendental para lograr ese resultado por todos esperado.
El sector de la salud, en su conjunto debe modificar el foco de su accionar y centrarlo en la satisfacción de los pacientes, sus clientes, que son la razón fundamental de su existencia como servicios.
No basta con las mejores plantas físicas, el mejor equipamiento o los mejores técnicos, la filosofía de la calidad implica que cada acto debe ser pensado en función de la satisfacción del cliente y no en la necesidad del personal o del servicio.
Sólo para ejemplificar y aclarar este concepto, pensemos en todos los gritos, ruidos molestos, grupos de personal de enfermería que avanzan durante la noche para realizar, a todos, controles de rutina, interrumpiendo el descanso a veces logrado con mucho esfuerzo.
Hace muchos años acompañé a mi esposa en talleres destinados a trabajar con personal de la salud, pública y privada, dirigidos a analizar las "Variables que participaban en la Satisfacción de los Clientes". El impacto, utilizando la metodología adecuada, fue impresionante.
Me atrevería a afirmar que se puede.
jueves, 26 de febrero de 2015
Las fugas del Hospital Vilardebó
http://lademocracia.info/?p=1316
Los invito a leer mi columna en La Democracia Digital
Entiendo que es un tema relevante, que quizás
por salud mental, o porque no sabemos cómo resolverlo, tratamos de ignorar.
Ignorarlo contribuye a convertir este hospital
en un verdadero depósito de seres humanos, que no tienen como defenderse y que
indiscutiblemente es nuestra responsabilidad hacerlo por ellos.
Ante tanta hipocresía y mentiras populistas,
que venden una solidaridad que este hospital muestra que no son tales, debemos
hacer algo.
Más de 30 años hace que he denunciado esta
situación y es muy claro que, todos los gobiernos, han preferido ignorar.
viernes, 24 de octubre de 2014
Tabaré, las certezas y la Salud
Mi última columna en La Democracia
Este domingo se elige entre dos modelos absolutamente diferentes.
Uno que trata de retener votos mintiendo y haciéndolo sobre cosas que afectan a la gente, como cuando miente sobre los servicios de salud.
Otro que hace un culto por la honestidad, por la apertura, por la positiva.
Les aporto en esta columna algunas reflexiones vinculadas al Dr. Vazquez.
jueves, 9 de octubre de 2014
El Hospital de Clínicas
http://www.lademocracia.info/?p=721
La mayor parte de mi carrera la hice en este hospital. Mis primeras guardias, mis primeras cirugías, mis primeros partos. Todo eso sucedió en la segunda mitad de los 60 y la primera mitad de los 70
Ocupó un lugar de privilegio entre los servicios de
emergencia, del país en general y de Montevideo en particular. Si alguien
sufría un accidente de importancia o le ocurría cualquier tipo de crisis en la
salud, que le pusiera en riesgo la vida, no había mejor lugar donde asistirse.
Ya en aquella época, el estado del edificio dejaba
mucho que desear. La falta de mantenimiento preventivo, el deterioro inexorable
y progresivo de la infraestructura iban deteriorando la imagen de ese ícono de
la salud uruguaya.
Su estructura vertical, planteaba serios problemas
de funcionamiento. La maternidad en el piso 16 y el block quirúrgico en el 17,
eran toda una complicación.
Su pertenencia al ámbito universitario y con ella su
autonomía del resto del sistema asistencial público, fue generando numerosos
desencuentros.
De todas formas, servicios desarrollados en su ámbito,
como el Centro Latino Americano de Perinatología (CLAP) fueron referencia
internacional en su especialidad.
A su vez, se fueron generando situaciones
tremendamente disonantes. Mientras el edificio todo se venía abajo, grandes
inversiones fueron generando islas de modernidad en medio del caos. El centro
Nacional del Quemado fue uno de esos casos y a él le siguieron muchos otros,
hasta el día de hoy.
Como telón de fondo la gran discusión: Hospital de
Clínicas si o no, reciclarlo en su totalidad o hacer uno nuevo.
No parece existir duda alguna de que el país debe
continuar disponiendo de un hospital de clínicas, para que en él se formen los
profesionales de la salud..
Y acá debemos saber que no toda la formación del
capital humano de la salud, se forma en el Clínicas; una muy buena parte se
realiza en los hospitales de ASSE. Éste no es un tema menor, ya que la
actividad docente asistencial distorsiona el normal funcionamiento y la gestión
de los hospitales de ASSE y al mismo tiempo impone a los usuarios de sus
servicios a ser usados durante el proceso de aprendizaje.
Por esa razón y en referencia a ese tema, entiendo
que debería revisarse, para buscar la forma de que quienes no pueden acceder al
mutualismo, no deban inexorablemente prestarse a esas prácticas. Baste pensar
en una paciente ginecológica u obstétrica, que debe soportar ser examinada por
un grupo de estudiantes, que deben hacerlo para aprender las maniobras
correspondientes.
Por otra parte la gestión de los servicios docentes
asistenciales, debe subordinarse a la autoridad hospitalaria y aceptar todas
aquellas disposiciones orientadas a optimizar la gestión.
Otro tema relevante es que hasta ahora no se ha
definido el número de médicos, enfermeros, y otros profesionales necesarios
para prestar una correcta asistencia y por esa misma razón, no se sabe cuántas
camas hospitalarias deberían estar disponibles para ese fin.
Tampoco existe posibilidad alguna de que otras
universidades puedan compartir este hospital, para crear carreras médicas, compartiendo
los costos, salvo acuerdos con la autoridad de la UDELAR, que siempre va a
imponer su voluntad.
Si el Estado y por lo tanto si todos, nos vamos a
hacer cargo de su recuperación, entiendo que debería reformularse el marco
organizacional y que debería pensarse en una gestión compartida con aquellas
universidades que tengan en sus planes carreras médicas.
En otro orden de cosas, su inclusión en el Sistema
Nacional de Salud, debe responder a una planificación de mediano y largo plazo,
donde los roles asumidos por el hospital universitario deben contemplar las
necesidades formativas y las necesidades asistenciales y deben estar sujetos a
las decisiones de la autoridad sanitaria, por encima de la autonomía universitaria.
Por último el gran dilema: reconstruir o hacer
nuevo.
Durante su presidencia el Dr. Jorge Batlle puso el
tema en la agenda política y se discutió sobre estas dos opciones.
El Dr. Batlle planteaba la gestión de un préstamo
ante el BID para la construcción de un nuevo Hospital de Clínicas que fuera
entregado llave en mano.
La oposición y la ideología dominante en el gobierno
universitario, se opusieron.
Resultado: todo siguió como venía, hasta que el
Presidente Chavez aportó una suma importante para su reciclaje. Alcanzó para
bastante poco, mejoró en algo su fachada y se construyeron algunas islas de
modernidad.
Ante reclamos por falta de recursos, el diputado
Javier García propuso hacer un nuevo hospital de clínicas, pero en el Cerro de
Montevideo. Su idea de un nuevo hospital fue incluida en el Programa de
gobierno del Partido Nacional.
Frente a toda esta problemática, nada fácil de
resolver, a mi juicio se debería:
- Analizar
y definir el número de camas necesarias, para concentrar la actividad
docente en ese hospital, liberando a ASSE de la misma.
- Analizar
y definir la gestión del futuro hospital incorporando a las demás
universidades a su dirección.
- Definir
con claridad el rol que el hospital de clínicas desempeñaría en el Sistema
Nacional Integrado de Salud.
- Analizar
y definir la mejor opción para solucionar esta coyuntura, reciclando total
o parcialmente la planta física actual, redistribuyendo las áreas de
internación, quirófanos y salas de parto, utilizando los actuales institutos
de traumatología y ortopedia y el de reumatología para ubicar en ellos las
policlínicas, dejando los pisos más altos para aulas o, en su defecto,
construyendo un nuevo hospital
miércoles, 24 de septiembre de 2014
La reglamentación de las residencias para la 3ª edad
Hoy nos encontramos con la noticia que después
de casi 10 años de gobierno frenteamplista, se aprobó una reglamentación de las residencias para la 3ª
edad.
Increíblemente aparece en plena campaña
electoral, un día después de saber que una bebita se salvó gracias a la
policía, porque ASSE no tenía ambulancia en Paysandú.
Siempre he sostenido que uno no puede
reglamentar cosas que no puede hacer cumplir, porque es la mejor forma de
perder autoridad.
No tengo dudas que
hay un número importante de estas residencias que se esfuerzan por cumplir con
las reglamentaciones vigentes. He conocido en el pasado autoridades de
sociedades que las vinculan, que tenían serias preocupaciones por cumplir las reglamentación y por la competencia desleal que las residencias clandestinas generaban y supongo que deben seguir existiendo.
Pero la primer
pregunta que me surge es qué va a suceder con todas aquellas residencias, que
hoy existen pero que no cumplen con la nueva normativa. ¿Con qué recursos se
piensa que se van a realizar las adaptaciones? Cuando la planta física no lo
habilita, qué deben hacer ¿cambiar de inmueble?
Cuando no se puedan
realizar las adaptaciones o cambiar de inmueble, ¿las piensan cerrar? ¿las
piensan multar?
¿Que piensan hacer
con aquellas residencias que atienden a la población de menos recursos?
Seguramente va a ser imposible que cumplan con esas normas.
Si no existe una política
que promueva este tipo de servicios, que en definitiva atienden las omisiones
en las que el propio estado incurre, no parece serio salir a hacer ruido con
algo que no sirve, pero que la gente cree que es un nuevo beneficio para l@s
ancian@s
Lo que si se podría hacer es empezar por mejorar la capacitación de los recursos humanos que trabajan en esos servicios y apostar a una mejor calidad de los mismos a través de éstos.
En España, por ejemplo, han
creado opciones interesantes. Buena cosa sería considerarlas. http://es.familydoctor.org/familydoctor/es/seniors/caregiving/housing-options-for-seniors.html#.VCMQuSro2nx.facebook
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