Los insucesos asistenciales de
Paso de los Toros, sin lugar a dudas, son
una señal de las oportunidades de mejora que plantea el SNIS.
Existen experiencias exitosas del
pasado que deberían ser tenidas en cuenta para evitar estos desgraciados episodios.
- En el Área de la Salud del BPS (ahora tiene otro
nombre) existió un Programa de Alto Riesgo Obstétrico y Perinatal, que
definía con claridad qué factores de riesgo podían presentarse en un
embarazo o en un recién nacido y qué se debería hacer en cada caso. Ahora
se le llama protocolo de procedimientos asistenciales o Manual de buenas
prácticas. No podemos
olvidar que, bajo la batuta del Profesor Caldeyro Barcia, el Centro
Latinoamericano de Perinatología (CLAP) posicionó al Uruguay en el primer nivel
de la asistencia mundial en esa especialidad, existiendo signos electrónicos
que identifican el sufrimiento fetal, descubiertos en dicho centro.
- Por otra parte se debería definir con claridad
dónde se pueden atender partos y dónde no, dependiendo de los RRHH disponibles
y de las plantas físicas existentes. Para ello el recurso de la
complementariedad asistencial entre los diferentes prestadores puede
facilitar una sinergia de recursos y esfuerzos. No se puede esperar a que
surja la complicación para encontrar soluciones a las carencias existentes. No olvidemos
lo que sostenía el mencionado Caldeyro Barcia, que no existe mejor
incubadora que el útero materno.
- Un Sistema Nacional Integrado de Emergencias (SNIE)
en el que participen todos los actores públicos y privados con capacidad
de aporte. (Plantas físicas, RRHH, medios de comunicación, medios
terrestres y aéreos de traslado, TICs., etc.) Durante el
gobierno de Luis Alberto Lacalle se impulsó, mediante un convenio con FOCOEX
(Fomento del Comercio Exterior de España) la creación de un Sistema Nacional de
Emergencias. Muchas cosas se lograron que, como sucede habitualmente, quedaron
por el camino, pero que pudieran servir como base para su relanzamiento. Entre
ellos la creación de Centros Regionales altamente especializados que podrían
configurar verdaderos Centros de Trauma que, ubicados estratégicamente, podrían
complementar la oferta turística ofreciendo mayor calidad de respuesta
asistencial para quienes deciden visitar nuestro país y padecen un quebranto de
su salud. No olvidemos la trascendencia de los accidentes de tránsitos en rutas
y ciudades donde el turismo se desarrolla.
- Se debería establecer con claridad un protocolo de
transferencia de pacientes según nivel de complejidad, para evitar por
ejemplo, que un recién nacido de alto riesgo deba viajar cientos de kilómetros
para encontrar un lugar donde ser asistido.
- Hay que pensar en capacitar recursos humanos
existentes en los pequeños centros poblados para atender las emergencias,
como lo hacen los paramédicos en otros países, los que guiados por
expertos disponibles en Centros Regionales mejoren las oportunidades de
sobrevida de la gente
También existen experiencias
exitosas en el exterior, como es el 911 en EEUU y varios países de América
Latina o el Sistema de Emergencias Español que mostró su eficiencia en el
último accidente ferroviario.
Muchas de las soluciones pasan
por el adecuado entrenamiento del personal encargado de prestar los primeros
auxilios o por una correcta organización y coordinación de los recursos
disponibles.
Si pensamos que la Unión Europea
está intentando integrar sus diferentes Sistemas de Emergencia, parece absurdo,
que el Uruguay con su pequeña dimensión territorial y su geografía tan amigable,
no pueda ofrecer a su población y a quienes nos visitan una adecuada
asistencia.
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